miércoles, 27 de marzo de 2013

De colores

Hace tiempo, vi en el blog de Alma Obregón unas magdalenas arcoiris que me llegaron al corazón, hasta tal punto, que he querido darle color a todo aquello que he hecho de repostería.
Empecé mis pinitos con los típicos colorantes líquidos que venden en los supermercados. Grave error. Si lo pones en el fondant, de repente se queda pegajoso y hay que ir poniéndole maizena, a la par que cuesta mucho que coja color, y si lo pongo en la masa o al buttercream, el color que queda es inversamente proporcional a lo que deseas. Por ejemplo, quieres buttercream de color azul, piensa que de por si la crema es amarillenta, con lo que al ponerle el colorante azul, queda de color verdoso. Un desastre vaya.
Después probé con los de dr. Oetker, colorantes en gel. De esos solo decir que peor que lo anterior.
Entoooooonces, después de mucho indagar por la web, dí con la maravilla maravillosa de los colorantes Wilton:


Nada que ver, como de otro planeta. De hecho, si te pasas con estos, cogen un color fuertísimo. Y son sin sabor.
Y un día, en un centro comercial, encontré una tienda no muy grande, pero repleeeeeeeta de cositas para hacer cupcakes, y yo creí morir. Pero llegué al cielo cuando vi que vendían estos colorantes y no me pude resistir, así que al módico precio de 2,50€ cada uno, me compré el rojo, el violeta, el verde y uno que es como color melocotón.
Y claro, los tenía que utilizar, así que me decidí a probar con la receta de magdalenas que uso siempre, y para que no se diga, os la pongo aquí:

Ingredientes:

(Aclaración, estoy hasta las... pestañas, de que siempre que ponen una receta, sea para doce cupackes, ¡si con eso no llegamos a nada! Entre que comen en mi casa, reparto por el trabajo y regalo algunas, se me suele quedar corto, así que os pongo para que os salgan entre 20 - 24 magdalenas)
(Aclaración 2, esta es la receta que uso yo, seguro que las hay muchisísimo mejores, pero es que me apaño bien con esta)

- 226 gr de mantequilla
- 260 gr de azúcar
- 390 gr de harina
- 5 huevos (mi amorzote en casa solo compra huevos XL, por que le gusta "caballo grande, ande o no ande", así que le pongo de eso)
- 2 cucharaditas de extracto de vainilla.
- medio vaso de leche
- un sobre de levadura

Antes de poner el resto de la receta, comentar algunas cosillas:

1) La mantequilla, mejor que sea mantequilla, no margarina, aunque reconozco que, a veces, a falta de una, pongo la otra.
2) La mantequilla, los huevos y la leche, a temperatura ambiente. Reconozco que soy un auténtico desastre, y se me olvida sacarlo antes, con lo que a veces he calentado un poco la mantequilla en el microondas (fatal, fatal) y la leche y los huevos los he puesto fríos.
3) Del extracto de vainilla, comentar que como muchas mamis que no tienen demasiado tiempo, compro el típico líquido que venden en el supermercado, y no me acaba de convencer, el que si que me ha gustado, es el aroma de limón, que si que le da un gusto y un aromilla que... ummmmm...
4) Sobre el azúcar, decir que he usado el moreno, y me gusta más.
5) Creo que no me dejo nada...

Bien continúo:

* Precalentar el horno a 175º. Yo pongo en el mío el simbolito que equivale a que está caliente de arriba y abajo y está puesto el aire.
* Batir la mantequilla y el azúcar hasta que esté esponjoso. Añadir los huevos uno a uno e ir batiendo. Después la vainilla.
* Agregar la harina y la leche por partes, es decir, un poquito de una y un poquito de la otra. Entremedio la levadura. Siempre empezar y acabar con la harina.
* Una vez tengamos la mezcla hecha, rellenar los moldes en 2/3 partes.
* Hornear entre 17 y 20 minutos. Pinchar con un palillo, si sale limpio es que ya está hecho, si no, poner un poquito más. Si las magdalenas salen negras, es que se te han quemado.

Más comentarios:

6) Lo suyo es tamizar la harina con la levadura antes de incorporarla. La verdad es que toda la vida me he preguntado "tamizar, ¿eso que é?". Pues nada más que pasar la harina por un colador. Se supone que con eso eliminamos grumos.
7) Lo ideal y genial de la muerte, es hacerlo como os he puesto, pero a veces, con las prisas, lo he metido todo de golpe en un bol y lo he mezclado. También salen así.
8) Cuando pinchamos las magdalenas, de por si, son blandas, con lo que puede dar la sensación de que no están hechas. Lo que importa es que el palillo esté limpio. Si lo está, ya pueden salir del horno.

Entonces, una vez comentada la receta, explicaros como hice yo las mías.
Una vez hecha toda la mezcla, la dividí aproximadamente en partes iguales en diferentes recipientes y les añadí los colorantes. Los mezclé bien (hay que hacerlo a conciencia, ya que si no, la parte de abajo o algún rincón nos puede quedar sin teñir). Justo en este instante, aprendí la importancia de añadir el colorante poco a poco, si no, adquiere tonos muy fuertes, como se ve en la foto, el violeta quedó muy subido de tono:



Entonces es cuestión de ir rellenando los moldes con un poquito de cada color, simplemente unos encima de otros, sin mezclar:

Y una vez colocados todos los colores, ya solo queda hornear. El tiempo es el mismo que las magdalenas normales.
Este es el resultado:



No se si quedaron muy apetitosas, pero vistosas un rato.

Otro ejemplo de momento "me apetece poner colorido", fue el pasado 17 marzo, día de san Patricio, patrón de Irlanda y de la cerveza. En su día, todo es de color verde, así que no iba a dejar pasar la oportunidad de hacer unos cupcakes verdes para mi santo.
El procedimiento fue igual que el anterior, solo que en este caso usé un solo colorante:


Y una vez decoradas, quedaron así:


¡Feliz semana santa!

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