jueves, 7 de febrero de 2013

Búhos por mi madre

Cuando era pequeña (unos diez años) a mi madre le dio por coleccionar búhos. No tengo ni idea de donde sacó la idea, pero con la historia de que traían buena suerte, en poco tiempo se llenó una repisa y varios rincones de la casa montones de estos simpáticos animalitos.
El caso es que llegamos a la súper población y al final quién traía un búho a casa ya era nombrado persona "non grata". Hoy por hoy, a mi madre le quedan algunos, pero nada que ver la cantidad de los tiempos de antaño.
Y ahora, cuando veo uno, no puedo evitar acordarme de mi madre.
Así que, el martes pasado, cuando mirando por internet, encontré esta receta de "búhos de oreo", no pude evitar ponerla en práctica:


Usé oreos tamaño mini, bolitas de chocolate para los ojos y para el piquito, corazones de azúcar de colores.
Los llevé al trabajo y antes de que terminara mi jornada ya no quedaba ni uno. Volaron.
También le di unos cuantos a una mami del cole de misolete que tenía el día un poco tristón y conseguí arrancarle una sonrisa.
Estas magdalenas me recuerdan a unos cupackes que hice del monstruo de las galletas:

Fueron el resultado de un pequeño desastre culinario que al final acabé peinando la buttercream con un pincel y haciendo bolitas con fondant y de boca galletas maría minis.

¿Se nota que me gustan las magdalenas?

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